Carta de un amante desesperado.
Alguna vez me pregunté si es bueno verte sin poder tenerte,
yo sólo quiero seguir llamando tú nombre cada mañana al despertarme.
Despertar de esta triste soledad que ha marchitado cada instante, cada minuto y segundo de mi vida.
Fuiste, eres y serás ese antes y después, te has convertido en mi religión.
La religión que pude escoger, o tal vez me escogiste...
Estoy tratando, pero continuo cayendo.
Lloro, pero ahora ya no sale nada de mí.
Estoy dando todo de mí, pero tú... tú sólo pasas.
Se que algún día estaré en paz,
Nunca quise necesitar a alguien, cómo te necesito a ti.
Sí, quise jugar rudo al principio. Pero tú superaste al maestro.
Y pensé que podía hacer todo por mi cuenta. Ahora tú eres tú,
y yo soy yo, ya no somos uno como solíamos ser.
Estoy como un mendigo que necesita tú compañía... te necesito,
te necesito tanto... Necesito salir de este infierno.
Necesito tener el amor que solía tener cada día...
yo sólo quiero seguir llamando tú nombre cada mañana al despertarme.
Despertar de esta triste soledad que ha marchitado cada instante, cada minuto y segundo de mi vida.
Fuiste, eres y serás ese antes y después, te has convertido en mi religión.
La religión que pude escoger, o tal vez me escogiste...
Estoy tratando, pero continuo cayendo.
Lloro, pero ahora ya no sale nada de mí.
Estoy dando todo de mí, pero tú... tú sólo pasas.
Se que algún día estaré en paz,
Nunca quise necesitar a alguien, cómo te necesito a ti.
Sí, quise jugar rudo al principio. Pero tú superaste al maestro.
Y pensé que podía hacer todo por mi cuenta. Ahora tú eres tú,
y yo soy yo, ya no somos uno como solíamos ser.
Estoy como un mendigo que necesita tú compañía... te necesito,
te necesito tanto... Necesito salir de este infierno.
Necesito tener el amor que solía tener cada día...
-Karen Silva Jiménez.

Comentarios