La Carta que nunca llegó.
No sabes cuanto intenté escribirte algo, ya han pasado casi 7 meses de no estar conmigo... y aunque en ocasiones atrás me negué a reconocer que no me afectaría esta pasando peor de lo previsto.
He madurado tanto... Me gustaría que me vieras en este momento, estarías muy orgulloso de mi.
No sabes cuánto quisiera poder verte como aquella navidad, sentado en el sofá; un poco tímido pero con una pequeña sonrisa... ya me había olvidado de verla, duraste tanto sin sonreír.
Recuerdo cuando todos los miedos se opacanban cuando le abrazaba, el monstruo del ropero se iba para siempre con solo abrazarlo.
Me encantaba verlo sonreír, pero ahora sólo la tengo en recuerdos borrosos modificados por mi cerebro. No sabes cuanto te extraño, fui una tonta egoísta... estaba muy lastimada, no había sanado y me daba rabia y dolor verle en tan mal estado y yo no podía ayudarlo. No sabes cuanto quiero decirle que le perdoné que ya no le tengo rencor y darle un beso. No sabes cuánto te extraño, realmente yo soy la que tengo que pedirle perdón, por lo mala que fui con usted en los últimos días que le vi. Debí haberlo llamado, pero no lo hice por mi orgullo roto y hecho pedazos ahora.
No se porque nunca pude olvidar el hecho de que saliera por la puerta, y que llorando le dijera que no se fuera, pero hiciste caso omiso... no sabes cómo me afecto. Nunca regresaste a casa bien, y ya no lo harás...
Aquel sábado, cuando creí haberte perdonado ya no estabas, y no te perdono, porque te fuiste otra vez... pero esta sin despedirte de mi, se que me lo merecía pero... me hubiera gustado escuchar esa voz, sólo el sonido de su voz una vez más... Emily.
No se cuanto podré llevar esta depresión, llevo 4 años... y aún nadie se ha dado cuenta.
Aveces sueño contigo, cuando estabas bien, antes de irte, sonríes feliz, aquella sonrisa que se apagó.
Mi mente todavía no borra el hecho cuando me dijiste que te querías ir, no quería llorar en ese momento, me toco cubrirme y irme, no soportaba verlo así, dolía mucho.
Sabes, era muy boba para saber el alcance de mis actos o tal vez muy inmadura. No había salido de mi pequeña burbuja que construí durante varios años que me dejaron sola, pretendía que el dolor no me tocará o simplemente perdí la sensibilidad de ser yo, de sentir... no sabes como duele la soledad, no sabes que es sentirte realmente solo y llorar hasta dormirte, ¡Maldita depresión! me ataca otra vez, pero no quiero caer en aquel vacío, no se si pueda volver. La última vez me costo demasiado y se llevo una parte de mi.
Desde que te fuiste cambié radicalmente, ni yo me reconozco. Creo que he perdido mi humanidad, y ya las cosas no me complacen, ya nada me hace sentir la humanidad que tenía. He dejado de pensar en cada ventana tirarme y terminar con esto... me costó mucho, o tal vez a los 8 años pensar en el suicidio, ahora ya no lo veo como una solución.
He cumplido la mayoría de edad y puedo decir ahora que si conocí la felicidad, de una manera muy... agresiva pero la tuve, te tuve, nos tuvimos y alguna vez fuimos.
He perdido lo único que me hacía sentir, llore tanto que creí que era el final de todo, intentaba sanar pero no he podido, creo que tardaré años en olvidarle. He decidido dejarlo y olvidarme de aquel dolor, algo que me produjo tanta felicidad y a la misma vez tristeza y me recordaba la soledad.
No se cómo continué esta historia, pero quiero decirle que si le quería y que le quiero... Siempre estarás acá conmigo, así sea en recuerdos distorsionados y modificados... ¿y qué más da? , por lo menos te tengo allí, me queda algo tuyo en mi, algo que ni el tiempo pude borrar y una vez más la soledad no lo hará, un punto más para mi en esta batalla perdida entre ella y yo... tiene la delantera, pero quien dice que no puedo alcanzarla. Te mantendré informado de lo que pase, y una vez más perdón.
Te quiere, tú Emy.
14/11/98.