Otoño.
Las hojas caen, y tú no estás.
Me he acostumbrado a ello, pero aún no te olvido.
Tus ojos y tú sonrisa me persiguen, a tal punto
que me enloquecen.
¿ Donde estás?
Me pregunto cada mañana al despertar.
Tus recuerdos me persiguen, y tú olor es mi adicción.
Extraño aquellas mano delicadas,
suaves como el terciopelo
y frías como el hielo.
Solo me quedan aquellos recuerdos
de aquel amor,
solo me quedan los recuerdos
de sus caricias,
recuerdos del grave sonido de su voz,
solo me quedan... recuerdos.
- Karen silva jiménez.
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