SONETO
LARGO espectro de plata conmovida,
el viento de la noche suspirando
abrió con mano gris mi vieja herida
y se alejo; yo estaba deseando.
Llaga de de amor que me dará la vida
perpetua sangre y pura luz brotando.
Grieta en que filomena enmudecida
tendrá bosque, dolor y nido blando.
¡Ay qué dulce rumor en mi cabeza!
Me tendré junto a la flor sencilla
donde flota sin alma tu belleza.
Y el agua errante se pondrá amarilla,
mientras corre mi sangre en la maleza
olorosa y mojada de la orilla.
-Diván del tamarit.
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